La meditación de lo cotidiano
Meditar mientras hacemos algo cotidiano
¿Y si lavar los platos, preparar un té o ducharnos pudiera convertirse en una pequeña meditación?
La próxima vez que realices una tarea cotidiana, intentá hacerla sin adelantarte mentalmente a lo que viene después.
Sentí el agua sobre las manos. Percibí la temperatura, los aromas, las texturas y los movimientos de tu cuerpo.
Durante esos minutos, no hace falta hacer nada extraordinario.
Simplemente estar completamente en aquello que estás haciendo.
La atención plena no necesita un lugar especial. Puede aparecer en medio de nuestra vida cotidiana cuando dejamos, aunque sea por un instante, de funcionar en automático.
Quizás meditar también sea esto: volver a vivir plenamente aquello que hacemos todos los días.
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